El flamenco es un arte en constante evolución y comenzó a configurarse a mediados del siglo XIX, con la aparición de los cafés cantantes. Baile, cante y toque de palmas son la conjunción de esta forma de expresión que los gitanos custodiaban en su hermético mundo: sus costumbres y su modo de vida solo pudieron proyectarse al exterior a partir de la Pragmática de Carlos III (1783) que los igualaba en derechos a cualquier súbdito español.Desde la irrupción de la etnia gitana en España en 1925, vienen gestándose los sólidos pilares de este arte, considerado como la eclosión folclórica más importante de Occidente. La trashumante raza, que estuvo discriminada y machacada durante siglos, encontró amparo al lado de sus compañeros de infortunio, los moros y los judíos.El flamenco, como ya sabemos, es un fenómeno puramente andaluz, es el resultado de esos cantes y bailes populares andaluces llevados al mundo de los gitanos, que les dan un color especial y lo asimilan a su cultura musical. Y de ese crisol de la música andaluza, de esa fusión de milenarias culturas, de esa simbiosis, florece este arte flamenco-gitano-andaluz, que el pueblo gitano nos devuelve revestido de la profundidad y el temperamento que lo caracterizan. Quejas, lamentos y protestas son lo que expresa el hombre en su flamenco hondo, liberándose cantando, bailando o tocando de todos sus avatares. Pero el flamenco tiene respuesta para todo momento anímico y, a pesar de su talente trágico, dispone también de una vertiente jocosa la cual, dejando a un lado sus penas, expresa la guapura, la alegría y el salero que tiene nuestra tierra.El gitano, como pueblo listo y avispado, encuentra un medio más humano y digno de subsistencia profesionalizando su privilegiada habilidad.Carlos III los cobija en el barrio de Triana y, a partir de entonces, podríamos decir que Sevilla sin Triana sería Sevilla con un brazo menos.Hablar de flamenco es hablar del hecho musical de carácter popular y tradicional más importante de todo Occidente, que en la actualidad se comparte y disfruta en el mundo entero como acontecimiento cultural globalizado. Sin embargo, aunque el flamenco en sus tres vertientes básicas (cante, baile y toque) esté declarado Patrimonio Artístico de la Humanidad por la UNESCO y sea ya un hecho musical universal, hay que contemplarlo y analizarlo a través de la propia historia andaluza, ya que Andalucía es su patria, su raíz y fundamento.
